Skip to content
02/07/2011 / Colectivo Ecologista Jalisco

Desde principios de la civilización el hombre ha tenido la necesidad de adquirir productos necesarios para su subsistencia. Si bien en un inicio el hombre era mucho más autosuficiente que hoy en día en cuestiones de alimentación, vestido y vivienda (sus necesidades realmente básicas) siempre era necesario el intercambio de
productos y servicios con terceras personas. Si una persona contaba con un producto deseado por otra, entonces se acordaba un intercambio que beneficiara a ambas personas. Tal práctica era denominada como trueque y se sabe que se llevaba a cabo en prácticamente todas las civilizaciones a lo largo de la historia.
Dicho intercambio no sólo se daba con productos, sino también con servicios. Tal es el caso del tequio, práctica común en distintas zonas rurales del país, donde los habitantes de una comunidad se apoyaban mutuamente en las labores cotidianas del campo: construcción de vivienda y distintas actividades agrícolas, entre otros.

Muchas veces, el trueque o tequio se practicaban paralelamente a la adquisición comercial a través de algún tipo de moneda, que en algunos casos era representada por una variedad de productos tales como granos de cacao o plumas preciosas, por mencionar algunos ejemplos. Así, una cierta cantidad de cacao tenía un valor específico en el mercado y podía ser usado para pagar por una variedad de artículos.

A medida que la población urbana crece, este tipo de prácticas se han ido perdiendo poco a poco. Así, el dinero se ha convertido en prácticamente la única alternativa para establecer intercambios comerciales. De cierta forma, la dinámica comercial y económica que rige hoy día la mayoría de los entornos urbanos promueve, hasta cierto punto, el desperdicio de una serie de artículos y que indirectamente tiene un impacto en el medio ambiente. No son pocos los casos, sobretodo en el contexto mexicano, donde existen los cuartos de “tiliches” que sirven como bodegas de todos aquellos objetos que ya no deseamos, pero que tampoco tiramos por que tienen un valor monetario. Irónicamente dichos productos se “echan a perder” con el tiempo y dejan de ser aprovechados por terceros que podrían hacer uso de ellos.

Las redes sociales podrían ser usadas como un espacio de renovación de prácticas como el trueque, con el fin de revivir prácticas culturales e intercambiar productos ya fabricados y así aminorar nuestro impacto ambiental al dejar de consumir productos nuevos. Si deseas ser parte de una iniciativa que combina las redes sociales y la recuperación de esta ancestral práctica, visita la siguiente página en Facebook y haz click en Me Gusta. Sube fotos de aquellos objetos que desees trocar y espera al mejor postor.

Visita la página en Facebook www.facebook.com/pages/Trueque-Xalisco/178773502155621

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: